La inseminación artificial (I.A.) en la producción porcina ha sido blanco de importantes avances tecnológicos, científicos e inclusive comerciales debido a las enormes ventajas que ofrece esta técnica para la producción porcina. Acompañando este auge, el padrillo adquiere cada vez más importancia debido al gran impacto que causa su performance, su calidad seminal y su aporte genético a la explotación.
Es importante que el centro de inseminacin artificial, si bien corresponde al sector de reproducción, sea una unidad independiente que comprende el área de alojamiento de los machos para I.A., la sala de extracción seminal y el laboratorio de procesamiento seminal. A continuación se presentan una serie de pautas que guían al productor en la mejor manera de expresar el potencial de sus reproductores.
Alojamiento de padrillos:
La ubicación de éstos debe ser próxima a la sala de recogida para evitar que el animal camine largas distancias y llegue a la sala de extracción agitado y cansado. El alojamiento en corral es el indicado para permitir un cierto grado de ejercicio, las medidas recomendadas son aprox. 2.5 por 2.5 mts. El tipo de división entre corrales conviene que sea de tipo barrotes verticales que, además de permitir el paso de aire, logra la visualización entre los padrillos lo cual implica mayor líbido. Tener en cuenta una altura mínima de 1.50 mts y separaciones de 10 cms entre barrotes.
El tipo de suelo puede ser de tipo sólido, enrejillado (Slat) o parcialmente enrejillado (1/3 sólido), en el primer caso es necesario una suave pendiente para facilitar la limpieza, en caso de piso slat la ranura debe ser de no más de 2 cm y listones de 6 cm para evitar lesiones de pezuñas. Un problema de patas o dolor causará que el macho no quiera saltar el maniquí o permanezca menos tiempo en él, obteniendo una recolección de semen incompleta que significará menos dosis elaboradas.
Ambiente de sala de machos:
Aspecto fundamental a cuidar en todo momento y época del año, ya que la temperatura no debe exceder de los 19 a 20º C, un aumento en la misma podrá provocar anormalidades espermáticas que pueden extenderse hasta por dos meses posteriores. Por ello se torna indispensable el manejo de la temperatura y la ventilación así como el empleo de termómetros de registros que deben ser controlados a diario antes de cada jornada. Para ello se deben emplear ventiladores extractores y paneles evaporativos que procuren la temperatura deseada, si es necesario se proveerá en invierno de sistemas de calefacción. También es importante procurar la mayor cantidad de luz natural posible (12 horas diarias) lo cual promueve la líbido de estos reproductores.
Nutrición:
Se debe tener en cuenta tanto la cantidad como la calidad del alimento otorgado a los padrillos ya que una incorrecta condición corporal puede hacer deficiente la extracción seminal así como la calidad afectar los requerimientos de vitaminas, minerales o proteína que repercuten en la calidad espermática.
Muchas veces los alimentos de otras categorías como lactación o gestación no llegan a cubrir estos requerimientos, principalmente de vitamina E (Alfa tocoferol) y Selenio que intervienen en la protección de la membrana espermática, mayor % de acrosomas normales y en la concentración espermática.
Las necesidades de energía son destinadas al crecimiento, mantenimiento y actividad sexual del macho, por lo cual el requerimiento diario ronda los 2.200 Kcal EN, el consumo de proteína determina la líbido y el volumen espermático debiendo tener el alimento un 15 a 16% de PB. Minerales como el Zinc incrementan la producción espermática al actuar sobre las células de Leydig y el Calcio y Fósforo interviene en el mantenimiento óseo y muscular que evita problemas de aplomos. Se recomienda administrar el alimento luego de finalizar el trabajo con los padrillos para no sobrecargarlos al momento de trabajar con ellos en la sala de extracción.
Entrenamiento para extracción seminal:
El entrenamiento para que salte el potro o maniquí se puede comenzar a los 180 días de vida. Es conveniente comenzar el entrenamiento por parte de la misma persona que realizará las posteriores extracciones, así el animal genera confianza en él, lo cual provoca tareas menos dificultosas e incluso mayor volumen de recogida.
En caso de ser necesario un tratamiento inyectable o vacunas, lo conveniente es que la aplicación la realice otro operario, ajeno a la extracción, para que el macho no lo asocie al dolor causado y genere desconfianza al momento de la recolección.
El entrenamiento comienza en el corral de alojamiento del macho, con un maniquí móvil que será colocado en el interior del mismo, el operario debe captar la atención del macho moviéndolo y luego dejándolo quieto (Imitando la conducta de celo de la hembra), estas sesiones deben durar no más de 15 minutos a fin de evitar la pérdida de interés del animal, mejores resultados se obtienen si se repite esta operación tanto a la mañana como a la tarde. Este tipo de maniquí debe no exceder una altura superior a la línea visual del macho para evitar que se inhiba de saltarlo y una buena base de sustentación (Tipo pirámide) para evitar que se pueda voltear o caer y golpear al macho
Una vez que salte el maniquí, se debe intentar la exteriorización del pene, tras varios intentos se puede llevar al macho a la sala de recolección. En todo momento se lo debe tratar con calma y paciencia, haciendo de esta tarea una actividad placentera para el macho.
Para mayor estímulo se puede rociar el maniquí con semen de otro macho u orina de cerda en celo.
Recolección seminal:
La sala de extracción debe estar contigua al laboratorio a fin de facilitar su procesamiento. La sala debe ser de materiales fáciles de limpiar a diario pero no de suelos resbaladizos, lo ideal es piso de cemento arriba del cual se puede colocar una alfombra de goma, evitar viruta de madera o cáscaras que producen polvillo y contaminación al semen.
El potro de salto debe estar fijado al suelo para evitar golpes, puede estar levemente inclinado en la dirección que el macho lo monta y poseer en cada costado una manija para que el macho calce las manos y se aferre al mismo. El material de confección del potro puede ser de madera, plástico, chapa, lo importante es que no represente una lesión para el animal, que sea higiénico y durable.
La sala no debe tener aberturas parásitas ni corrientes aire ya que esto fomenta la contaminación seminal y fluctuaciones de temperatura.
La iluminación debe ser la adecuada sobre todo en la zona de trabajo. La pared por detrás del macho se recomienda sea de colores oscuros que permita al extractor una fácil distinción entre las distintas fases del eyaculado a recolectar.
Los materiales utilizados en la recolección deben ser descartables y de único uso siempre con la finalidad de no perjudicar la calidad seminal, si la recolección se efectúa sin guante, las manos deben estar perfectamente limpias (Con detergente neutro) y secas.
Cuando el macho esté sobre el potro se debe proceder a vaciar la bolsa prepucial que contiene material altamente contaminante (orina, detritus celulares, bacterias) con un guante que sólo se usará con ese propósito, posteriormente se limpiará con papel descartable.
El material donde se efectuará la recolección debe estar atemperado a 36º C a fin de evitar el golpe térmico que causa degeneración y muerte espermática.
La frecuencia de recolección se puede establecer en una recolección semanal, dependiendo de la productividad de los machos se puede incluir otra recolección adicional pero se debe evaluar la concentración, la motilidad, el % de anormales sobre todo de gota citoplasmática que indica la inmadurez de estas células y la conservación seminal.
Registros:
El control en el desempeño seminal de los machos debe ser monitoreado para detectar posibles irregularidades y corregirlas a tiempo.
La información necesaria es el intervalo entre saltos, la valoración macroscopica de la fracción recolectada: Volumen, temperatura, color, etc., la contrastación seminal: % de motilidad masal, progresión o motilidad individual, aglutinación, contaminación, % de formas anormales y la concentración espermática para determinar el número de dosis a obtener.
Tratamientos y vacunaciones deben ser anotadas teniendo en cuenta fecha de aplicación, dosis, producto y marca comercial.
Cualquier cambio de materiales, elementos o marcas comerciales (Diluyentes, agua bidestilada, alimento para machos) debe ser anotado con fecha de inicio a fin de poder obtener conclusiones acertadas
Principales problemas en padrillos:
Contaminación seminal:
La contaminación seminal es la presencia de sustancias en el eyaculado, fácilmente detectables al microscopio, que no son espermatozoides y producen la aglutinación de los mismos e incluso cambio de pH que pueden alterar la motilidad y viabilidad de estas células.
La mayoría de las veces, se produce al momento de la extracción, las principales causas pueden deberse a falta de higiene en las manos o guantes del extractor, presencia de talco en los guantes, bolsa prepucial mal vaciada, suciedad de corral adherida a pelos de prepucio, células de descamación (Machos viejos, convalecientes de un proceso inflamatorio o infeccioso)
Para evitarlo es conveniente el uso de guantes de polipropileno o vinilo, no usar guantes de látex que suelen contener talco, recortar los pelos prepuciales periódicamente, mantener la higiene de los corrales, se pueden realizar lavados prepuciales con solución de clorhexidina al 5%, evitar el uso de cremas antimicrobianas que pueden resultar espermicidas. Evitar la recolección de la fracción pre-espermática que es altamente contaminante, mantener la sala y el potro de extracción limpios a diario.
Falta de líbido:
La líbido es el apetito o impulso sexual que manifiesta el macho. En algunos casos puede deberse a que los animales son demasiado jóvenes y aún inexpertos, falta de confianza con la persona que lo maneja, mala adaptabilidad al nuevo entorno, excesiva frecuencia de uso, mala experiencia en la sala de extracción (Golpe, maltrato, dolor, caída), machos muy obesos, estrés térmico, problemas clínicos (Sobretodo de patas, observar cómo se desplaza al caminar), alimento no adecuado a esta categoría, costumbre de masturbación en corral o presencia de machos de mayor edad en los corrales contiguos pueden inhibir un macho joven.
La solución es tratar de discernir la causa y evitar el factor predisponente. En un muy bajo % la causa de falta de líbido es inherente al macho, generalmente hay un factor que lo desencadena.
Poco volumen o concentración seminal:
Esta situación se puede presentar en machos muy jóvenes, hay que tener en cuenta que a medida que el animal crece aumenta el volumen de recolección y la concentración espermática a niveles de 2000 a 3000 millones/ ml. Otra causa posible es la costumbre de masturbación que puede tener el animal producto del confinamiento o de un tiempo prolongado sin extracciones, lo cual provoca que al momento de la eyaculación el volumen sea inferior. Se debe prestar especial atención durante la extracción para poder diferenciar la fracción espermática de la fracción pobre o plasma seminal, el cual contiene una baja cantidad de espermas y su recolección diluye la concentración de la fracción espermática.
Ausencia de salto de potro o maniquí:
Esto puede deberse a falta de líbido (Ver punto anterior), a falta de entrenamiento de salto, a desconfianza al nuevo alojamiento y al personal, acostumbramiento al potro de salto o instalaciones de la empresa genética proveedora, stress de transporte, cambio de alimento, problemas clínicos, en especial dificultades podales o de columna vertebral (En especial vértebras toracolumbares)
Evitar utilizar al macho ni bien llega al plantel, conviene darle un período de adaptación de hasta 4 semanas, evitar camas en corrales con materiales lacerantes que contengan palillos, astillas de maderas, pajas muy duras (Rastrojos de soja, trigo, etc.) aunque el macho que se incorpora esté entrenado para saltar el potro conviene realizar un “nuevo entrenamiento” para acostumbrarlo al nuevo potro, al nuevo extractor, inclusive a nuevos ruidos, olores y compañeros de sala.
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